
Otro año más la ciudad se cubre de nieve. La belleza ya de por sí de León se resalta más , donde todo está blanco y deja un ambiente tan festivo. Los copos caen en abundancia y las calles son alfombras blancas, puras. Siempre que se pone a nevar el regocijo es muy grande y la sensación de disfrute se acentúa, recordando quizá otras edades donde los juegos y las risas eran cotidianas hasta en días polares como hoy, y viendo como las familias, los jóvenes y hasta los mayores lo pasan fenomenal en momentos así da gusto vivir.

